Se trata de un campo de cientos de hectáreas de extensión que alberga fauna y flora nativas. No se trata del único desmonte ilegal de la provincia, donde los expedientes de infracciones se acumulan sobre un escritorio y quedan olvidados sin llegar a una resolución.
El servicio de monitoreo europeo Copernicus señaló en un informe que las emisiones estimadas de Brasil y Venezuela fueron respectivamente de 4,1 y 5,2 megatoneladas de carbono, mientras que en Bolivia la cantidad fue de 0,3 megatoneladas.