Colocan rastreadores a tordos amarillos en Entre Ríos para proteger a una de las aves más amenazadas del país

MEDIOAMBIENTE19 de enero de 2026Redacción Diario El EnfoqueRedacción Diario El Enfoque
Tordo amarillo - Diario El Enfoque Concordia
Cada temporada, equipos técnicos y voluntarios realizan un seguimiento diario de los nidos.

Un proyecto de conservación considerado pionero en Argentina comenzó a implementar rastreadores de apenas dos gramos en ejemplares de tordo amarillo, una especie en peligro crítico de extinción. La iniciativa busca conocer los desplazamientos de estas aves y fortalecer las estrategias de protección de una población que hoy no supera los mil individuos en todo el país.

El tordo amarillo (Xanthopsar flavus), declarado Monumento Natural de Entre Ríos por la Ley N.º 11.078, es una de las aves más emblemáticas de los pastizales del sur de Sudamérica y una de las más amenazadas. En las últimas décadas, su población se redujo en más del 80 % y actualmente sobrevive en apenas dos núcleos aislados: uno en el noreste de Corrientes y otro en el sudeste entrerriano.

Una especie en riesgo crítico

La principal amenaza para el tordo amarillo es la pérdida y fragmentación de su hábitat. La expansión agrícola, los monocultivos forestales, la intensificación ganadera y el drenaje de humedales redujeron drásticamente los pastizales naturales que la especie necesita para alimentarse y reproducirse, aumentando la vulnerabilidad de las colonias remanentes.

Frente a este escenario, en 2015 Aves Argentinas y el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (Cecoal), junto a otras instituciones y una red de colaboradores, pusieron en marcha el Proyecto Tordo Amarillo. Los primeros monitoreos revelaron un bajo número de colonias activas y escaso éxito reproductivo, lo que derivó en un trabajo focalizado en la protección directa de los nidos.

Guardianes de colonia y monitoreo intensivo

De ese enfoque surgió la estrategia de los “Guardianes de colonia”, que consiste en el acompañamiento permanente de los sitios de cría durante la primavera. Cada temporada, equipos técnicos y voluntarios realizan un seguimiento diario de los nidos, protegiéndolos de predadores naturales y monitoreando el desarrollo de los pichones hasta que alcanzan la autonomía.

En Entre Ríos, las campañas se desarrollan principalmente en zonas rurales de los departamentos Gualeguaychú y Gualeguay, con la participación de técnicos especializados y voluntarios de distintas provincias argentinas y del exterior.

Tecnología aplicada a la conservación

La última campaña incorporó una herramienta clave que consistió en transmisores de alta tecnología colocados en ejemplares adultos. En total, se identificaron 83 nidos, se protegieron 41, se anillaron 96 pichones y 26 adultos, de los cuales 25 fueron equipados con rastreadores.

Estos dispositivos, que pesan menos de dos gramos, permiten obtener datos casi en tiempo real sobre la ubicación de las aves, sin afectar su comportamiento. Su uso representa un avance científico significativo, ya que permitirá conocer por primera vez los movimientos post-reproductivos e invernales del tordo amarillo, un período del que hasta ahora no se tenía información precisa.

Los datos recolectados serán fundamentales para identificar áreas clave de uso, corredores de desplazamiento y nuevas zonas prioritarias para la conservación de la especie y de los pastizales naturales que habita.

(Diario El Enfoque con información de Era Verde)


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