El Niño y el dengue en Entre Ríos: la paradoja de las lluvias y las dudas sobre la vacunación

SOCIEDAD14 de octubre de 2026Redacción Diario El EnfoqueRedacción Diario El Enfoque

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Las lluvias y las temperaturas elevadas previstas para el verano 2026-2027 podrían favorecer la reproducción del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue. Sin embargo, los especialistas advierten que las precipitaciones extremadamente intensas también pueden arrastrar larvas y destruir algunos criaderos. Qué se sabe sobre la vacunación en Argentina y cuáles son las medidas de prevención.

La llegada del verano volverá a poner bajo atención el riesgo de dengue en Argentina. Las proyecciones climáticas que anticipan lluvias abundantes en distintas regiones del país, especialmente en el Litoral y la Cuenca del Plata, plantean interrogantes sobre las condiciones que podrían favorecer la reproducción del mosquito transmisor de la enfermedad.

En ese escenario, Entre Ríos aparece entre las provincias donde resulta importante reforzar la prevención. No obstante, los especialistas advierten que las condiciones climáticas, por sí solas, no permiten anticipar si se producirá una epidemia como la registrada durante la temporada 2023-2024.

El infectólogo Tomás Orduna, exjefe del Servicio de Medicina Tropical y Medicina del Viajero del Hospital Muñiz, explicó que el riesgo depende de una combinación de factores, entre ellos las temperaturas, las precipitaciones y la disponibilidad de lugares donde el agua pueda quedar acumulada.

Cómo pueden influir las lluvias en la reproducción del mosquito

El fenómeno de El Niño se caracteriza por alteraciones en los patrones climáticos que pueden provocar mayores precipitaciones en determinadas regiones. Si las lluvias se combinan con temperaturas elevadas y agua acumulada en recipientes, las condiciones pueden resultar favorables para la reproducción del Aedes aegypti.

Los huevos de este mosquito pueden permanecer adheridos a las paredes de los recipientes y resistir períodos sin agua. Cuando vuelven a entrar en contacto con ella, pueden iniciar el proceso de desarrollo.

En condiciones favorables, el paso desde el huevo hasta el mosquito adulto puede demorar entre 12 y 13 días en el Área Metropolitana de Buenos Aires. En regiones más cálidas, como Misiones, ese período puede reducirse a entre nueve y diez días.

Por eso, los patios, jardines, macetas, baldes, bebederos y otros objetos que acumulen agua pueden convertirse en criaderos si no se vacían y limpian de manera adecuada.

Por qué las lluvias intensas también pueden destruir criaderos

Aunque suele asociarse una mayor cantidad de lluvias con un aumento de los mosquitos, el efecto no es necesariamente lineal.

Orduna explicó que las precipitaciones extraordinariamente intensas pueden desbordar determinados recipientes y arrastrar las larvas, impidiendo que completen su desarrollo.

Para que el mosquito pueda desarrollarse, el agua debe permanecer acumulada en condiciones adecuadas. Por eso, las lluvias abundantes no implican automáticamente una mayor población de insectos en todos los lugares.

Sin embargo, ese efecto tampoco significa que un fenómeno de El Niño intenso vaya a reducir el riesgo de dengue. El resultado dependerá de la frecuencia y la intensidad de las precipitaciones, las temperaturas y, fundamentalmente, de los sitios donde quede agua estancada después de las lluvias.

Cuántas dosis de la vacuna contra el dengue se aplicaron en Argentina

La vacunación es otro de los factores que diferencian el escenario actual del brote histórico de 2023-2024. Sin embargo, las cifras disponibles deben interpretarse con cuidado porque la cantidad de dosis aplicadas no equivale necesariamente al número de personas que completaron el esquema.

De acuerdo con los datos del Registro Federal de Vacunación Nominalizado (NOMIVAC) citados en el informe original, se registraron 1.671.930 dosis aplicadas en los sectores público y privado.

La vacuna contempla dos dosis, separadas por un intervalo de al menos tres meses. Si todas esas aplicaciones correspondieran a personas que recibieron las dos dosis, equivaldrían a unos 835.965 esquemas completos. Pero esa es una estimación teórica: parte de las personas recibió solamente una dosis, por lo que el número efectivo de esquemas completos podría ser diferente.

Por su parte, el infectólogo Pablo Bonvehí, director del área de Infectología del CEMIC, estimó que en Argentina se administraron alrededor de dos millones de dosis, aunque también advirtió que no todas las personas completaron el esquema.

El Ministerio de Salud de la Nación informó, además, que desde 2024 distribuyó 303.180 dosis a las provincias, de las cuales 143.180 correspondieron a 2026.

Entre las jurisdicciones incluidas en la estrategia nacional de vacunación se encuentra Entre Ríos, junto con otras provincias consideradas de potencial epidémico.

Es importante distinguir entre las dosis distribuidas a las provincias y las efectivamente aplicadas a la población: son datos diferentes y no permiten establecer, por sí solos, cuántas personas están vacunadas con el esquema completo.

Por qué preocupa una segunda infección

El dengue puede provocar cuadros graves y el riesgo puede aumentar durante una segunda infección, especialmente cuando interviene un serotipo diferente del virus.

Además, una proporción de las personas infectadas puede atravesar la enfermedad sin síntomas, por lo que desconoce que tuvo contacto previo con el virus.

La vacuna disponible en Argentina demostró beneficios en la prevención de hospitalizaciones, aunque su efectividad varía según distintos factores, entre ellos el serotipo y los antecedentes de infección.

La vacunación, sin embargo, no reemplaza las medidas destinadas a eliminar los criaderos. El Aedes aegypti también transmite otras enfermedades, como chikungunya y zika, por lo que reducir su presencia continúa siendo una medida fundamental de prevención.

Qué medidas recomiendan para prevenir el dengue

Ante la posibilidad de un verano con lluvias abundantes, las medidas preventivas deben reforzarse antes de que aumente la presencia del mosquito.

Las principales recomendaciones son:

  • Vaciar, limpiar y cepillar recipientes que puedan acumular agua, como baldes, macetas y bebederos.

  • Eliminar objetos en desuso que puedan convertirse en criaderos.

  • Mantener tapados los depósitos de agua utilizados en las viviendas.

  • Usar repelente de acuerdo con las indicaciones del producto.

  • Colocar mosquiteros y utilizar ropa que cubra brazos y piernas cuando resulte necesario.

  • Consultar en los centros de salud sobre las recomendaciones vigentes para la vacunación.

Orduna remarcó la importancia de anticiparse al período de mayor circulación del mosquito, en lugar de esperar a que aumenten los casos para poner en marcha las acciones preventivas.

El riesgo sigue vigente aunque no haya transmisión sostenida

Según los informes epidemiológicos citados en el material original, hacia fines de septiembre se había interrumpido la transmisión autóctona sostenida del dengue en Argentina. Sin embargo, la circulación del virus en países vecinos mantiene vigente la posibilidad de que se registren nuevos casos.

El fenómeno de El Niño no permite anticipar por sí solo una nueva epidemia. Pero la combinación de lluvias, calor y recipientes con agua acumulada puede generar condiciones favorables para la reproducción del mosquito.

En Entre Ríos, la prevención antes del verano será clave para reducir los criaderos y limitar las posibilidades de transmisión. Vaciar los recipientes, limpiar los patios y consultar por la vacunación son medidas concretas que pueden adoptarse sin esperar a que aparezcan los primeros casos.

Diario El Enfoque, con información de Clarín


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