La actividad económica volvió a caer: agosto dejó otro dato preocupante y crece el riesgo de recesión

ECONOMÍA21 de octubre de 2026Redacción Diario El EnfoqueRedacción Diario El Enfoque

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La actividad económica avanzó apenas 0,1% mensual después del derrumbe del mes anterior y registró una nueva caída interanual. Industria, comercio y construcción continúan entre los sectores más golpeados, mientras las expectativas de empleo y crecimiento pierden fuerza. Los analistas advierten que el consumo, el crédito y la inversión no muestran señales claras de recuperación.

La economía argentina no logró recuperarse en agosto del fuerte retroceso registrado en julio. Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) avanzó apenas 0,1% respecto del mes anterior, un movimiento insuficiente para compensar la caída previa y que refuerza las señales de estancamiento.

El resultado quedó por debajo de las expectativas del mercado y profundizó las dudas sobre el desempeño de la economía durante el segundo semestre. Con el Producto Bruto Interno (PBI) ya en retroceso durante el segundo trimestre, las cifras de agosto anticipan un escenario complicado para el cierre del tercero y mantienen abierta la posibilidad de que se configure una recesión técnica.

La serie desestacionalizada del EMAE registró el tercer peor resultado desde noviembre de 2024, solo superado por los datos de julio de 2026 y marzo de 2025. A su vez, la serie tendencia-ciclo muestra que la economía se mueve en torno a un mismo nivel desde el segundo trimestre de 2025.

«La señal es de estabilización en un nivel bajo más que de rebote», señaló Joaquín Aranguiz, economista de la Fundación Libertad.

El tercer trimestre, cada vez más cerca de cerrar en negativo

El escaso repunte de agosto dejó un panorama complejo para el resultado trimestral. El analista de la consultora Equilibra, Gonzalo Carrera, dimensionó la magnitud del deterioro al señalar que, para evitar una recesión, la economía debería crecer más de 8,5% mensual en septiembre.

«Si bien el EMAE es una estimación del PBI y se corrige hacia atrás con más información, luce muy improbable que en septiembre la economía se recupere de forma tal que se evite la recesión. Incluso parece difícil evitar una caída abrupta», sostuvo.

El economista agregó que, aun con un crecimiento mensual de 1,5% en septiembre, el trimestre cerraría con una caída del 2,3%.

El antecedente inmediato tampoco es favorable. El mes pasado, el INDEC informó que el PBI se contrajo 0,6% en el segundo trimestre de 2026 respecto de los primeros tres meses del año.

En términos técnicos, una economía entra en recesión cuando acumula dos trimestres consecutivos de caída. Si se confirma un nuevo retroceso entre julio y septiembre, la economía argentina habrá cumplido esa condición.

Industria, comercio y construcción siguen entre los sectores más golpeados

El comportamiento de las distintas actividades muestra que el estancamiento no afecta a todos los sectores por igual.

Carrera destacó una retracción mensual del 2% en las actividades primarias, explicada principalmente por la caída del 3% del agro y por el desempeño de la pesca, un rubro que suele presentar una elevada volatilidad.

En cambio, las actividades no primarias recuperaron apenas un 1%. Dentro de este conjunto, la industria, la construcción, el comercio, el transporte y la intermediación financiera permanecen más de un 4% por debajo de sus niveles de marzo de este año.

La comparación con febrero de 2025 refleja un deterioro todavía más marcado en dos actividades centrales para el empleo y el movimiento del mercado interno: la industria acumula una caída del 8%, mientras que el comercio retrocede un 7%.

En la medición interanual, el EMAE registró su segundo retroceso consecutivo, con una caída del 1,7% frente a agosto del año pasado.

Solo dos grupos de actividades mostraron una mejora considerable en esa comparación: petróleo y minería, por un lado, y restaurantes y hoteles, por el otro.

Vaca Muerta sostiene parte de la actividad, pero no alcanza para generar empleo

La dinámica sectorial de los últimos meses muestra una economía con pocos motores de crecimiento y fuertes dificultades para trasladar los avances de algunas actividades al resto del aparato productivo.

El desarrollo de Vaca Muerta aparece como uno de los principales pilares de la actividad, pero su dinamismo no se traduce necesariamente en una creación neta de puestos de trabajo capaz de compensar las dificultades de otros sectores.

Del otro lado, las actividades que tradicionalmente tienen mayor capacidad para generar empleo atraviesan una crisis cada vez más profunda.

Uno de los casos más representativos es la industria manufacturera. En agosto, su producción permaneció en torno a los niveles mínimos registrados desde mediados de 2024.

Una encuesta del INDEC entre empresarios industriales identificó a la debilidad de la demanda como el principal obstáculo para producir: el 54% de los consultados señaló ese factor como la mayor limitación para la actividad.

En segundo lugar aparecen la competencia de los productos importados y la incertidumbre económica, aunque ambas preocupaciones tienen una incidencia considerablemente menor que la falta de demanda.

Las perspectivas laborales tampoco ofrecen señales de una recuperación próxima. Apenas el 4,9% de los industriales prevé aumentar su dotación de trabajadores durante el último trimestre del año.

El crecimiento de 2026 podría quedar más cerca del 1%

Los datos de agosto sorprendieron al mercado y reabrieron el debate sobre cuánto podrá crecer la economía argentina durante 2026.

En el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), los analistas consultados proyectaron un crecimiento acumulado del 1,5% para el año, muy por debajo del 3% que esperaban a comienzos de 2026.

Tras conocerse los últimos indicadores, algunas estimaciones comenzaron a ubicar el crecimiento anual más cerca del 1%.

Desde la consultora LCG advirtieron que no identifican con claridad cuáles podrían ser los motores capaces de reactivar la economía, más allá de eventuales recuperaciones puntuales en determinados meses.

«El consumo tiene un fuerte lastre con la caída del poder adquisitivo del salario formal y una menor tracción del crédito», analizaron.

Sobre la inversión, consideraron que podría estar ingresando en una nueva etapa de espera, característica de los períodos electorales, lo que limitaría su capacidad para impulsar la actividad.

También señalaron que el gasto público debe acompañar la caída de la recaudación para sostener el superávit primario, una dinámica que tiene efectos contractivos sobre la economía.

En ese contexto, la apuesta pasa por una recuperación sostenida de las exportaciones netas, a partir de un aumento de las ventas al exterior y una reducción de las importaciones.

Sin embargo, LCG advirtió que ese impulso se encuentra concentrado, por ahora, en un grupo reducido de sectores con buen desempeño y escaso efecto de arrastre sobre el resto de la actividad.

La debilidad del consumo y el crédito complica la recuperación

En la misma línea, Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, sostuvo que el problema de fondo continúa siendo la debilidad de la demanda interna.

El especialista vinculó esa situación con una política monetaria que, según su análisis, carece de un ancla nominal clara y presenta un elevado grado de discrecionalidad. Esto contribuye a que los bancos mantengan las tasas de interés de los préstamos en niveles elevados, dificultando el acceso al crédito.

Sin una recuperación del financiamiento, explicó, el consumo y las actividades vinculadas al mercado interno difícilmente puedan repuntar.

Casas también señaló el efecto contractivo del ajuste fiscal y la postergación de inversiones ante el riesgo electoral como factores que complican las perspectivas económicas.

Respecto del sector externo, advirtió que el aporte de las exportaciones ya no alcanza para compensar el deterioro del resto de la economía.

Los indicadores de agosto dejan así un panorama marcado por la falta de impulso de la demanda, la debilidad de los sectores que generan empleo y la dificultad de trasladar el crecimiento de determinadas actividades al conjunto de la economía.

Con un repunte mensual prácticamente nulo, una nueva caída interanual y expectativas cada vez más moderadas para el cierre del año, la recuperación continúa sin consolidarse. La posibilidad de que 2026 termine con un crecimiento cercano al 1%, lejos de las proyecciones iniciales, refleja la magnitud del freno que atraviesa la actividad económica.

Diario El Enfoque, con información de Ámbito


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