Casi 100 aves muertas en Concordia: denuncian una posible intoxicación y temen por la salud de personas y mascotas

CONCORDIA14 de octubre de 2026Redacción Diario El EnfoqueRedacción Diario El Enfoque

Mortandad de aves en Concordia - Diario El Enfoque

Casi un centenar de aves silvestres murieron en tres días en una cuadra de Concordia, en episodios que los vecinos consideran compatibles con una posible intoxicación intencional. Palomas, gorriones, torcacitas, palomitas de la Virgen y chingolos fueron encontrados agonizando o muertos, mientras los residentes intentaban retirar elementos sospechosos y evitar que otros animales se acercaran. La situación derivó en una denuncia y abrió una preocupación que va más allá de la muerte de las aves: el posible riesgo para perros, gatos y personas que transitan habitualmente por el lugar.

El episodio comenzó durante la tarde del domingo 11 de octubre en calle Padre Servín, entre Andrade y Santa María de Oro. Según los testimonios recabados por Diario El Enfoque, las primeras aves comenzaron a caer de manera errática, a retorcerse sobre el pavimento y a morir con espuma en el pico.

Los vecinos describieron escenas de sufrimiento que se prolongaron durante horas. A medida que se sumaban nuevos ejemplares afectados, también crecía la desesperación de quienes intentaban auxiliarlos, apartar a las demás aves y encontrar una explicación para lo que estaba sucediendo.

Aves que caían, se retorcían y morían frente a los vecinos

El primer recuento de los residentes superaba los 30 ejemplares muertos durante la jornada del domingo. Entre las especies mencionadas se encontraban palomas, gorriones, torcacitas, palomitas de la Virgen y chingolos.

Pero no se trataba solamente de encontrar aves muertas. Los vecinos aseguraron haber presenciado cómo varios ejemplares presentaban movimientos involuntarios, estiraban las alas y las patas hacia atrás y expulsaban espuma por el pico antes de morir.

“Estiraban las alas y las patitas hacia atrás, de manera involuntaria, como si el veneno les estuviera atacando el sistema nervioso. Uno que no sabe de anatomía animal se daba cuenta fácilmente de que esos pobres animalitos estaban sufriendo. En simultáneo largaban espuma por el pico y en menos de un minuto fallecían”, relató uno de los vecinos.

La sucesión de muertes llevó a los vecinos a buscar posibles elementos que pudieran explicar lo ocurrido. En ese contexto, encontraron granos de maíz esparcidos en distintos puntos de la cuadra, que, según describieron, despedían un olor penetrante.

“Ese mismo domingo por la tarde encontramos maíz en distintos puntos de la cuadra sobre calle Padre Servín, entre Andrade y Santa María de Oro, que despedía un olor muy fuerte que quemaba la nariz”, señalaron.

También advirtieron sobre un recipiente que habitualmente se utilizaba como bebedero para perros. De acuerdo con el testimonio vecinal, el agua había adquirido una coloración amarillenta y desprendía un olor similar al ajo. La propietaria del recipiente habría manifestado que renovaba el agua diariamente.

Los vecinos retiraron y barrieron los elementos que consideraron sospechosos, en un intento de evitar que más aves se acercaran. Sin embargo, el episodio estaba lejos de terminar.

La mortandad se repitió y el recuento se acercó al centenar

El lunes 12 de octubre por la mañana comenzaron a aparecer nuevas aves con síntomas similares. Los vecinos volvieron a encontrarse con animales que se retorcían y morían en la calle. “Buscamos veneno, pero no encontramos. Solo pudimos ver cómo se retorcían de dolor y morían”, expresaron.

Según el relato de los vecinos, una patrulla de la Policía de Entre Ríos que circulaba por el lugar se detuvo para interiorizarse de la situación. Los efectivos tomaron conocimiento de lo que estaba ocurriendo y, de acuerdo con los testimonios, manifestaron que intervendrían.

La cantidad de aves afectadas y la repetición del episodio incrementaron la angustia de quienes permanecían en la cuadra. Una de las jóvenes que participaba de las tareas sufrió una crisis de angustia ante la impotencia de presenciar nuevas muertes sin poder evitarlo. Su padre intentó contenerla y trasladarla al interior de la vivienda. Según pudo saber este medio, posteriormente recibió atención de personal de salud y debió ser medicada.

El martes 13, el recuento realizado por los propios vecinos se aproximaba al centenar de aves muertas desde el comienzo de los episodios, sin contar aquellas aves que no pudieron juntar por encontrarse en terrenos privados y en los techos de otras casas.

Hasta el momento, los testimonios describen indicios que generan sospechas de una posible intoxicación, pero la sustancia que habría provocado las muertes y su eventual origen deberán establecerse mediante las actuaciones y los análisis correspondientes.

El temor se extiende a perros, gatos, niños y transeúntes

La preocupación de los residentes no se limita a la mortandad de aves. Si los elementos encontrados estuvieran contaminados con alguna sustancia tóxica, también podrían quedar expuestos otros animales y las personas que circulan por el sector.

“En este barrio todos tenemos mascotas, tenemos perros y gatos que sacamos a pasear. Muchos gatos deambulan sueltos también”, explicó uno de los denunciantes.

La cuadra también es transitada por niños y adolescentes, incluidos estudiantes que se desplazan desde la Escuela Normal. Los vecinos aseguraron que debieron intervenir cuando advirtieron que dos jóvenes que vestían uniforme escolar intentaban recoger palomas que se encontraban en la calle.

“El martes dos chicas que tenían uniforme vieron a dos palomas y las iban a agarrar. Tuvimos que salir corriendo para que no las tocaran. Es una situación indignante y muy peligrosa. Tememos no solo por las aves, sino que alguna mascota o persona también resulte herida”, advirtieron.

En medio de la sucesión de episodios, los residentes también lograron rescatar a un ave que sobrevivió. Según indicaron, el ejemplar habría quedado sin visión y tienen previsto buscarle un hogar donde pueda recibir los cuidados necesarios.

La posibilidad de que haya quedado una sustancia peligrosa en la vía pública es uno de los aspectos que más inquieta a los vecinos, quienes pretenden que se esclarezca qué ocurrió y que se adopten medidas para evitar nuevas muertes.

Conflictos vecinales previos y una denuncia para que se investigue

Los residentes señalaron que desde hace tiempo existen diferencias entre habitantes de la cuadra por la presencia de palomas y la costumbre de una vecina de alimentarlas.

Según los testimonios aportados, esas diferencias habrían derivado anteriormente en situaciones de hostigamiento, utilización de pirotecnia y colocación de parlantes que reproducían sonidos de aves rapaces y ladridos con la intención de ahuyentar a los animales.

Uno de los vecinos también denunció episodios de presunto maltrato deliberado. “Vimos cómo aceleraban el auto para atropellar a las palomas mientras comían. La semana pasada, un vecino pisó a dos de ellas y las dejó reventadas en la calle”, manifestó.

A partir de esos antecedentes, algunos residentes sospechan que la mortandad podría estar relacionada con el conflicto por la alimentación de las aves.

En este contexto, una vecina jubilada que suele alimentar a las aves y ayudar a personas que recurren a ella por distintas necesidades se presentó en la Comisaría Primera junto con familiares de las jóvenes y otros residentes para exponer lo sucedido y radicar la denuncia correspondiente.

La mujer también manifestó temor por su propia integridad, debido a las diferencias que mantendría con otras vecinas por la presencia de las aves.

Los denunciantes esperan que las autoridades determinen las causas de la mortandad, establezcan si hubo utilización de sustancias tóxicas y, de corresponder, identifiquen a los responsables. También consideran necesario esclarecer los antecedentes de maltrato que describieron.

La Ley Nacional 14.346 establece sanciones penales para actos de maltrato y crueldad hacia los animales. 

Una denuncia que busca evitar nuevas muertes

Mientras esperan respuestas, los vecinos permanecen atentos ante la posibilidad de que aparezcan nuevos ejemplares afectados. La reiteración de los episodios y la cantidad de aves muertas transformaron lo que inicialmente parecía una situación localizada en una preocupación compartida por quienes viven y circulan por la zona.

“Esperamos que la Justicia arbitre los medios para cortar este delito de raíz y que vuelva la seguridad a nuestro barrio”, concluyeron.

Ante la aparición de aves enfermas o muertas, se recomienda evitar el contacto directo con los ejemplares y con posibles cebos o líquidos sospechosos, impedir que las mascotas se acerquen y dar aviso a las autoridades competentes. 


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