Salud mental y suicidio en Concordia: Brodsky expuso una realidad que duele y la hipocresía del poder político

SOCIEDAD13 de octubre de 2026Redacción Diario El EnfoqueRedacción Diario El Enfoque

Psicólogo Sergio Brodsky - Diario El Enfoque Concordia

El psicólogo Sergio Brodsky cuestionó la distancia entre los discursos oficiales sobre prevención del suicidio y la falta de respuestas concretas del Estado. Advirtió sobre la escasez de profesionales y las dificultades para conseguir turnos en el Hospital Felipe Heras, reclamó el cumplimiento de la Ley Nacional de Prevención del Suicidio y vinculó el deterioro de la salud mental con el desempleo, la pobreza y las políticas de ajuste. “Se ponen la cintita amarilla y dicen que hay que pedir ayuda. Pero cuando vas al hospital no hay turnos”, sostuvo. 

La prevención del suicidio vuelve a poner en discusión la responsabilidad del Estado frente a una problemática compleja, que no se resuelve únicamente con campañas de concientización. En Concordia, el psicólogo Sergio Brodsky, especialista en prevención del suicidio y asesor del Colegio de Psicólogos de Entre Ríos en esta temática, planteó que las dificultades para acceder a la atención profesional y las condiciones sociales y económicas forman parte de una realidad que exige respuestas urgentes.

En una entrevista publicada por Entre Ríos Ahora, el profesional cuestionó las declaraciones de funcionarios que llaman a hablar del suicidio y a pedir ayuda, mientras, según advirtió, las personas que necesitan asistencia no encuentran turnos ni recursos suficientes en el sistema público.

Su planteo fue más allá de la atención sanitaria y sostuvo que el suicidio es un fenómeno multicausal, atravesado también por las condiciones económicas, culturales y políticas, y reclamó que los discursos oficiales se traduzcan en decisiones concretas.

La falta de profesionales y las dificultades para conseguir turnos

Al ser consultado sobre la posibilidad de prevenir el suicidio y el papel de las políticas públicas, Brodsky sostuvo que el bienestar de una comunidad y la inclusión social también inciden en las condiciones de salud mental.

“Yo sé lo que es un fenómeno multicausal, y es el síntoma de una sociedad que tiene a sus miembros totalmente sometidos a una situación de malestar. Entonces, es un síntoma social, y como tal, un síntoma político”, expresó.

El psicólogo consideró que las políticas orientadas a mejorar las condiciones de vida contribuyen indirectamente a la prevención, mientras que cuestionó las consecuencias sociales de las medidas de ajuste.

En ese contexto, describió situaciones de pobreza que observa cotidianamente en Concordia y cuestionó que se hayan naturalizado. “Acá en Concordia paso todos los días por containers de basura, y veo todo el tiempo a gente revolviendo la basura para poder comer, y eso es inadmisible. Esto cada vez forma parte de un paisaje casi natural”, manifestó.

Para Brodsky, una política de prevención también debe apuntar al bienestar de la comunidad. Sin embargo, aclaró que la dimensión social no reemplaza la necesidad de contar con dispositivos específicos para atender a quienes atraviesan situaciones de riesgo.

“Obviamente que la variable de dispositivos y recursos para la atención de las personas que están en situaciones de riesgo de suicidio son fundamentales, y es algo que está faltando y fallando”, afirmó.

El profesional puso el foco en el Hospital Felipe Heras, al que describió como una institución con un servicio histórico de salud mental, pero que actualmente, según sostuvo, no cuenta con los recursos profesionales necesarios.

“El Hospital Felipe Heras, que tiene un servicio de salud mental histórico, sin embargo hoy no cuenta con recurso profesional”, señaló.

También advirtió sobre las dificultades para conseguir turnos en el tiempo que requieren las personas y sus familias ante una situación crítica.

“En Concordia, el Hospital Felipe Heras pedís un turno y no encontrás en la inmediatez que necesita una familia a la que se le había suicidado un integrante”, expresó.

Frente a esa situación, reclamó una decisión política para fortalecer los servicios de salud mental y propuso incorporar cinco o seis psicólogos o psiquiatras en centros de salud y hospitales generales.

“Eso requiere una decisión política. Y reclama que esa decisión se tome con premura”, remarcó.

La hipocresía política: hablar de prevención sin garantizar atención

Uno de los cuestionamientos más duros de Brodsky estuvo dirigido a los funcionarios públicos que durante septiembre realizaron declaraciones sobre la prevención del suicidio y la importancia de pedir ayuda.

El profesional manifestó su perplejidad frente a esos mensajes, al considerar que no se corresponden con las dificultades que encuentran las personas cuando intentan acceder a la atención sanitaria.

“En Concordia hubo varios casos de suicidio ahora en septiembre, y yo veía realmente con bastante perplejidad a funcionarios públicos y gobernantes haciendo declaraciones de que hay que hablar del suicidio, hay que pedir ayuda, y parece una burla”, afirmó.

Además,cuestionó las campañas que, según su planteo, no están acompañadas por los recursos necesarios para dar respuestas.

“Se ponen la cintita amarilla y dicen que hay que pedir ayuda. Pero cuando vas al hospital no hay turnos. Entonces, parece un mensaje paradójicamente lamentable”, sostuvo.

Brodsky recordó que detrás de cada suicidio hay un dolor profundo para el entorno de la persona fallecida y cuestionó que las familias deban enfrentar, además, dificultades económicas y falta de acompañamiento.

“Hubo casos en los que la familia debió hacer una colecta para pagar el sepelio”, relató.

A partir de esa situación, planteó el impacto que puede tener la falta de recursos en un momento de extrema vulnerabilidad para una familia.

“Imagínense la situación: que un familiar tuyo, un hijo, un hermano, un padre, haya tomado una determinación tan trágica, y que vos ni siquiera puedas hacer el duelo porque tenés que salir a pedir ayuda para pagar el sepelio. Me parece tan penoso que el Estado esté ausente en todos los niveles”, expresó.

La prevención también requiere acompañar a quienes quedan

Brodsky sostuvo que la respuesta estatal no debería limitarse a la atención de la persona que atraviesa una situación de riesgo. También consideró fundamental acompañar a quienes quedan afectados por un suicidio, tanto familiares como compañeros de escuela, facultad o trabajo.

Se trata de la postvención, una estrategia que busca brindar contención a las personas y comunidades afectadas por un suicidio y contribuir a prevenir nuevos casos.

“Cuando sucede un suicidio, la postvención es el tercer nivel de prevención que apunta a prevenir nuevos casos”, explicó.

Según planteó, el Estado debería intervenir activamente para identificar a las personas afectadas, ofrecer espacios de contención y organizar actividades de acompañamiento.

“Es decir, el Estado activamente tendría que buscar a los compañeros de escuela, de facultad, compañeros de trabajo, a las familias, y decirles: ‘Bueno, ustedes necesitan una contención, vamos a dar una charla, vamos a generar un espacio’. Eso no ocurre”, afirmó.

El psicólogo insistió en que las dificultades no se limitan a la búsqueda de atención individual, sino que también comprenden la falta de dispositivos capaces de responder a las necesidades de quienes atraviesan las consecuencias de un suicidio.

La experiencia de la crisis de 2001-2002

Al cuestionar que las declaraciones públicas no siempre se traduzcan en acciones, Brodsky recordó su experiencia profesional durante la crisis económica y social de 2001 y 2002, cuando trabajaba en el Hospital Felipe Heras.

“Mejor que decir es hacer”, sostuvo.

Según relató, durante aquella etapa se registraban alrededor de diez internaciones semanales por intentos de suicidio, una situación que describió como terrible.

Frente a ese escenario, recordó que comenzaron a trabajar en prevención, con intervenciones en escuelas y acciones comunitarias para abordar una problemática que entonces estaba rodeada de tabúes.

“Nadie quería hablar del tema, porque el suicidio era un tabú, y porque se pensaba que si se hablaba del suicidio, eso iba a inducir al suicidio. Logramos romper ese tabú, pero no se trata solo de hablar”, recordó.

Brodsky consideró que hablar abiertamente sobre el suicidio es importante, pero insistió en que la concientización debe estar acompañada por recursos y decisiones políticas.

“Eso habría que explicarles a los políticos. Hablemos de salud mental, hablemos de prevención del suicidio. Por supuesto que es importante. Es casi abrumador lo que se ha hablado ahora en el mes de septiembre de la cuestión de suicidio. El tema es que los políticos, además de hablar, tienen que hacer”, afirmó.

El reclamo por el cumplimiento de la Ley Nacional de Prevención del Suicidio

El profesional también reclamó que se cumpla plenamente la Ley Nacional 27.130 de Prevención del Suicidio, a la que, según señaló, adhirió la provincia de Entre Ríos.

Brodsky sostuvo que los responsables políticos deben avanzar en las acciones concretas previstas para la prevención y la asistencia, en lugar de limitarse a declaraciones públicas.

“Lo que tienen que hacer es cumplir con plenitud con aquello que está establecido en la Ley 27.130, que es la Ley Nacional de Prevención del Suicidio, a la que adhirió la Provincia”, manifestó.

En ese sentido, volvió a cuestionar la contradicción entre las campañas de concientización y las dificultades para incorporar profesionales al sistema sanitario.

“Los políticos se prendieron de esto de que hay que hablar del suicidio, pero después, en las acciones concretas que dependen de sus decisiones políticas, el Estado está ausente”, afirmó.

Y concluyó con una crítica directa a quienes promueven mensajes de prevención sin garantizar, según su planteo, los recursos necesarios para atender a la población.

“Sacarse una foto con la cinta amarilla y hablar del suicidio está fantástico. Pero después, cuando tenés que poner un cargo de psicólogo en un hospital, el Estado está ausente”.

Desempleo, pobreza y el impacto de la crisis socioeconómica

La crítica de Brodsky también alcanzó a las condiciones económicas y sociales que, según consideró, agravan el malestar de las personas.

El psicólogo vinculó la situación actual con las dificultades laborales, la falta de perspectivas y las políticas de ajuste que atribuyó a los gobiernos provincial y nacional.

“En Concordia, donde hoy vivo, el Municipio ha dejado a 400 personas sin trabajo”, afirmó.

El profesional advirtió que detrás de una cifra de despidos hay personas que deben afrontar la pérdida de sus ingresos y la incertidumbre sobre su futuro laboral.

“Uno lo puede pensar como un número, pero una persona que atraviesa por esa situación sabemos que es una tragedia. Si no tenés otra opción, si no se vislumbra en un futuro condiciones como para recuperar una fuente de trabajo, la angustia crece”, expresó.

Brodsky aclaró que el suicidio es un fenómeno multicausal, pero sostuvo que las condiciones socioeconómicas, culturales y políticas forman parte del contexto que atraviesa a cada individuo.

“Sabemos que el suicidio es multidimensional, multicausal, pero yo creo que hoy la dimensión socioeconómica, cultural, política -porque las políticas de la provincia de Entre Ríos apuntan al ajuste y cada vez vemos más, en línea con las políticas del Gobierno nacional- nos muestra un marco y un contexto que condiciona a la persona”, señaló.

En ese sentido, explicó que, aunque el suicidio involucra una dimensión subjetiva e individual, no puede analizarse como un fenómeno aislado de las condiciones en las que vive una persona.

“Si bien el suicidio es claramente un fenómeno subjetivo, individual, que forma parte de la dramática decisión de una conciencia íntima, hay que decir también que ese sujeto, ese individuo no es una isla. Está atravesado por estas múltiples terminaciones que, en algún punto, hacen a la multicausalidad de ese acto”, manifestó.

Una respuesta que no puede limitarse al discurso

Las declaraciones de Brodsky plantean un reclamo que abarca tanto al sistema de salud como a las políticas sociales. Para el profesional, la prevención requiere dispositivos de atención accesibles, recursos humanos, programas específicos y acompañamiento para las personas afectadas por un suicidio.

También implica abordar las condiciones de exclusión, pobreza y desempleo que, según su análisis, agravan el sufrimiento social.

Su cuestionamiento apunta a una contradicción: mientras los funcionarios llaman a hablar de salud mental y pedir ayuda, las personas pueden encontrarse con dificultades para acceder a esa asistencia.

La concientización es necesaria, pero no sustituye la atención profesional. Y la prevención no termina en una campaña ni en una declaración pública: necesita recursos, continuidad y decisiones que se traduzcan en respuestas efectivas.

La advertencia de Brodsky deja planteada una pregunta para Concordia: ¿cómo se puede pedir a una persona que busque ayuda si el sistema público no cuenta con los recursos suficientes para garantizar que la encuentre?

Diario El Enfoque, con información de Entre Ríos Ahora


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