Rescataron con inteligencia artificial un libro de 1951 sobre una colonia judía de Concordia

CONCORDIA19 de septiembre de 2026Redacción Diario El EnfoqueRedacción Diario El Enfoque
Memorias de la Santa Isabel -diario el enfoque concordia (1)
Guillermo Blugerman y Adolfo “Nito” Gorskin sosteniendo ejemplares de Memorias sobre Santa Isabel.

Durante décadas, buena parte de la historia de una de las colonias judías asentadas en el departamento Concordia permaneció contenida en un libro escrito en idish y fuera del alcance de muchos lectores que desconocían esa lengua: había sido escrito en idish por alguien que había vivido aquella experiencia desde sus primeros años. Ahora, más de siete décadas después de su publicación, esa obra fue recuperada en castellano mediante un trabajo en el que se combinaron inteligencia artificial, revisión humana y memoria familiar.

Se trata de Memorias sobre Santa Isabel, de David Gorskin, publicado originalmente en Buenos Aires en 1951. Una reconstrucción realizada por Diario El Enfoque a partir de documentación legislativa, bibliografía académica y archivos históricos permite seguir la historia de la obra mucho más atrás de su reciente presentación en Concordia y dimensionar qué representa para la memoria de aquella colonia.

Santa Isabel estuvo ubicada en la zona de Pedernal, al sudeste de Concordia. La Jewish Colonization Association (JCA), organización creada a fines del siglo XIX para favorecer el establecimiento de familias judías en distintos países, adquirió allí cerca de 13.000 hectáreas a comienzos del siglo XX. Registros históricos sitúan a 51 familias entre los primeros pobladores de la colonia y señalan que llegó a contar con cuatro sinagogas.

La existencia de aquella comunidad dejó además un importante rastro documental. La Biblioteca Nacional de Israel conserva en los Archivos Centrales para la Historia del Pueblo Judío una serie específica denominada “Colonia Santa Isabel”, compuesta por 470 expedientes de la Jewish Colonization Association correspondientes al período comprendido entre 1908 y 1973. En esa colección aparecen contratos, censos, documentación de colonos y otros registros vinculados con el asentamiento.

Un colono decidió dejar la historia por escrito

David Gorskin no observó aquella experiencia desde afuera. De acuerdo con la reconstrucción difundida en torno a la nueva edición, llegó a Santa Isabel en 1908 y años más tarde dejó por escrito los acontecimientos, dificultades y escenas de la vida cotidiana de las familias que se habían instalado allí.

Su libro apareció en Buenos Aires en 1951 bajo el título en idish Zijroines veguen Santa Isabel (también registrado con otras transliteraciones del alfabeto idish) y fue publicado por Optimus. La obra figura expresamente en bibliografía académica dedicada a las primeras poblaciones agrícolas judías de la Argentina.

La historia del libro, de hecho, estaba documentada mucho antes de su recuperación actual. En 2008, durante una recorrida por las colonias judías entrerrianas, La Nación entrevistó en Concordia a Adolfo “Nito” Gorskin, nacido y criado en Santa Isabel, quien ya era presentado entonces como hijo de David y se mencionaba que su padre había escrito en idish Memorias de Santa Isabel.

Nito sería, muchos años después, una pieza importante para que esas páginas pudieran llegar a lectores que desconocen aquella lengua.

De un ejemplar guardado a una nueva traducción

El proceso que desembocó en la edición actual comenzó en 2022, cuando Guillermo Blugerman visitó el Museo Judío de Entre Ríos y Nito Gorskin le mostró un ejemplar del libro de su padre. Gorskin le explicó que no podía leer aquella obra porque no dominaba el idish en el que había sido escrita. Blugerman se llevó entonces el ejemplar con la intención de encontrar una manera de traducirlo.

La posibilidad apareció años después con herramientas de inteligencia artificial. La primera prueba se hizo digitalizando una veintena de páginas y procesándolas con dos plataformas distintas.

Las páginas resultantes llegaron nuevamente a Concordia para que Nito Gorskin pudiera revisarlas. Allí aparecieron dificultades que una herramienta informática no podía resolver por sí sola: nombres propios, lugares y expresiones en idish ligadas a la vida cotidiana de aquella comunidad. Su memoria corrigió parte de esos puntos y se logró contextualizar el texto.

A partir de esa experiencia, el procedimiento se extendió sobre los 53 capítulos de la obra. La nueva edición supera las 300 páginas e incorpora también fotografías históricas. El trabajo de traducción, revisión, edición e impresión se desarrolló durante aproximadamente tres meses y culminó con la presentación del libro en Concordia semanas atrás.

El libro ya había sido reeditado, pero no traducido

En una búsqueda realizada por Diario El Enfoque se encontró un antecedente que ayuda a entender qué es exactamente lo novedoso de la edición presentada ahora.

En 1985, la Asociación Judeo Argentina de Estudios Históricos volvió a publicar la obra de David Gorskin en cuatro volúmenes, bajo el título Memorias sobre Santa Isabel. Sin embargo, un relevamiento de la revista especializada Judaica Librarianship incluyó esa publicación entre las obras en idish y hebreo reimpresas en la Argentina y señaló que se trataba de una reimpresión del libro original de 1951.

Es decir, el libro no estuvo desaparecido durante 75 años: volvió a imprimirse al menos una vez. Lo que seguía pendiente era atravesar la barrera del idioma. La diferencia de la edición presentada en 2026 es que el contenido fue llevado al castellano mediante un proceso que combinó herramientas de inteligencia artificial con revisión humana.

Una memoria que también permanece en los archivos

Además de los expedientes individuales de colonos, los archivos de la Jewish Colonization Association guardados en Israel contienen censos, listados, planos y correspondencia vinculada con aquella comunidad entrerriana. Incluso existen documentos sobre la situación de Santa Isabel elaborados a mediados del siglo XX. El libro de Gorskin aporta algo distinto a esos documentos administrativos: la mirada de quien formó parte de la colonia y decidió dejar testimonio de aquellos primeros años.

Setenta y cinco años después de su publicación original, la tecnología atravesó una barrera lingüística que había alejado ese relato de buena parte de sus propios descendientes. Pero la experiencia también mostró sus límites, porque para recuperar nombres, lugares y sentidos que pertenecían a aquella vida cotidiana hizo falta volver a la memoria de quienes todavía podían reconocerlos.


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